A Cuarta Parede: Diez años de crítica de cine en gallego

10 Aniversario A Cuarta Parede

A Cuarta Parede cumple hoy diez años, una efeméride que no sería posible sin la colaboración de todas las personas que han llenado las páginas de la revista a lo largo de estos años. Todas aquellas que, desde su fundación, aportaron su trabajo y pasión para que este proyecto se convirtiera en la realidad que es hoy. Por eso, quisimos aprovechar la oportunidad para recopilar las voces de muchas de las personas que han jugado un papel fundamental en nuestra historia, ya sea desde la dirección, el consejo de redacción o el cuerpo habitual de colaboradoras, a través de un artículo conjunto en el que han podido reflexionar sobre su experiencia en esta cabecera durante la última década. Este es el resultado:

Eloy Domínguez Serén

No sé si mucha gente conoce esta historia. Confieso que me gusta mucho recordarla. Octubre de 2010, Festival de Sitges. Protocolo habitual: salgo a toda prisa de una sesión de muerte, delirio y destrucción, aún con los ojos inyectados en sangre en ebullición, y corro para llegar el primero a la taquilla de acreditados de prensa. Había navajazos por alcanzar el grupo de cabeza en aquella cola. Yo veía por entonces un promedio de siete películas al día, por lo que no recuerdo qué nueva ‘bizarrada’ me iba a meter en el cuerpo en aquella jornada. Había sido la edición de Cold Fish, Sound of Noise, L.A. Zombie o 13 asesinos y, sobre todo, aquel fue el año de Rubber y A Serbian Film. Desplegué bien los codos para mantener mi posición, levanté la vista de la parrilla de programación de mi catálogo y vi ante mí a un joven elegante y discreto, con boina y cazadora de pana, porte sabio, académico, como sacado de una orla de Yale. La cara berniniana, de otro siglo. “Este es Víctor Paz y es paisano tuyo”, me lo presentó alguien. El chico me habló en gallego. Conversamos. Pocos metros más adelante, antes siquiera de retirar nuestras entradas, nacía (en nuestras mentes) A Cuarta Parede. De esto hace ya diez años.

Víctor Paz Morandeira

Cuando hace diez años Eloy Domínguez Serén y un servidor decidimos poner en marcha A Cuarta Parede, había principalmente dos motivos. El primero era poder escribir sobre cine, algo que ya estábamos haciendo para otras revistas, en nuestro propio idioma. Debo decir que la publicación no existiría sin el empuje tan entusiasta de Mónica Jordan, por entonces una de las principales piezas del motor de Transit. Cine y otros desvíos, que nos presentó en una cola del Auditori en el Festival de Sitges.

No recuerdo que película vimos ese día, lo que sí tengo grabado es cómo Eloy y yo congeniamos al instante. Por allí también andaba Miguel Blanco, otro entregado cinéfilo lucense con el que hemos compartido muchas experiencias años después. Lo que Mónica nos hizo ver es que era extraño que, con el talento que estaba brotando en Galicia, no existiera ninguna publicación en la lengua en la que nos estábamos comunicando. Tuvimos que darle la razón.

De vuelta a Barcelona en el Rodalies –sí, ese primer año en Sitges hacía ida y vuelta desde la casa de un amigo, ojalá mantener ese ímpetu–, fui dando nombre a las ideas que Eloy y yo concebimos en la cola. Así nacieron los nombres de las secciones originales de la revista. Al día siguiente se las comenté, no recuerdo que cambiase ni una coma. Él sabía algo de edición web, así que al volver del festival, en cuestión de pocas semanas y tras contactar con algunos de los que serían nuestros primeros colaboradores, tirando de la entonces exigua agenda de ambos, la cosa estaba hecha. Había nacido A Cuarta Parede.

Cito todas estas compañeras porque me parece que teníamos un sentimiento de pertenencia a una generación de críticos que estaban desarrollando su trabajo en revistas de Internet de nuevo cuño, y realmente fueron años muy bonitos, en los que se dio una explosión del análisis cinematográfico. Hoy A Cuarta Parede es una de las pocas publicaciones resistentes de esa generación. Cada uno de nosotros fue desarrollando sus carreras por distintos caminos –ahora Eloy es cineasta, y muy bueno, dio el paso Cahiers–, pero cuando volvemos a coincidir en festivales de cine, ese vínculo que nos unía, forjado en certámenes como Sitges o Gijón, sigue patente.

El segundo motivo para crear la revista fue ese brotar de talento que antes citaba. Hoy el Novo Cinema Galego es una realidad que todo el mundo comprende, porque el concepto saltó a los medios de comunicación generalistas y está presente fuera de circuitos especializados. Que, por ejemplo, Oliver Laxe haya tenido la proyección que tuvo en Cannes, con un fenómeno cultural en Galicia como O que arde, acabó por asentar este movimiento. Pero yo aún recuerdo cuando éramos pocos los que lo entrevistábamos y difícilmente entraba en las páginas de diarios cómo La Voz de Galicia o El País.

La evolución de A Cuarta Parede no se entiende sin el Novo Cinema Galego. Estuvimos ahí prácticamente desde el principio, apostando por estos cineastas cuando casi nadie hablaba de ellos e intentando darles voz en la revista, analizando sus obras como pensábamos que merecían. Los acompañamos en su camino.

La revista es, en cierta medida, la expresión crítica de lo que estaba sucediendo en el campo de la creación fílmica, pero también en el ámbito de los festivales de cine, más tarde la apertura de salas de cine independiente en VO… Tenemos mucho que celebrar en Galicia en estos últimos diez años. El panorama cinematográfico ha cambiado de manera irreversible. A Cuarta Parede ha sido testigo de todo eso.

Seminario de Crítica Cinematográfica no S8

Seminario de Crítica Cinematográfica en el (S8) Mostra de Cinema Periférico © María Meseguer

Echando la vista atrás, me atrevería a citar un tercer elemento que, unido a los dos originales, conforma la identidad de A Cuarta Parede. Cuando Iván Villarmea y yo hicimos efectivo el traspaso completo de poderes a Brais Romero –recuerdo bien una conversación sobre esto en un bar de Francia, donde lo visité–, veíamos cosas que nosotros no habríamos hecho exactamente de la misma manera, ¡y esto nos encantaba! La criatura era adulta y estaba desarrollando sus propias ideas. Habíamos logrado establecer una transmisión hacia generaciones más jóvenes que se ocuparían en el futuro de la revista, como lo está haciendo ahora Jesús Silva.

Si algo caracteriza también hoy a la revista es su política de puertas abiertas para, sobre todo, el talento nuevo en la crítica en Galicia. Debe ser una oportunidad –y lo está siendo– para todas aquellas personas que deseen escribir sobre cine en su lengua, sin limitaciones.

Me gustaría creer, y creo realmente que esto en parte es así, que esos seminarios que hicimos en el festival Play-Doc, y que después Brais llevaría a otros certámenes, sirvieron para algo, que fueron el germen de nuevas plumas.

Las actividades de A Cuarta Parede no terminan aquí. La publicación de un libro que incluso es referencia en Portugal –o así me lo han trasladado numerosas personas, incluso sin saber que yo estaba relacionado con él–, precisamente sobre el cine luso contemporáneo; la producción de Nocturno: pantasmas de mar en porto, de Álvaro Fernández-Pulpeiro; Cinegalicia 2019… Son solo algunas de las actividades que llevamos a cabo más allá de las letras.

Solo si logramos mantener vivo este entusiasmo hacia las nuevas generaciones, podremos celebrar un 20º aniversario. El 10º ya me llena de alegría.

Me gustaría expresar mi profundo agradecimiento, especialmente, a todas las personas que pasaron por la dirección de la revista; pero también por su consejo de redacción, y a las colaboradoras. A todas y cada una de ellas, son muchas para citarlas en este breve texto.

A Cuarta Parede es para mí como esa hija adolescente que ya ha crecido y tiene vida propia. Creo que, aunque la seguiré acompañando siempre, mi trabajo más intenso y fundamental ya está hecho. Y no puedo más que sentir una gran alegría al contemplar en lo que se ha convertido.

Iván Villarmea Álvarez

Yo quería escribir textos que fuese a leer –novelas, cuentos, críticas de cine– y la oportunidad surgió a través de gente que conoce a gente: un amigo (Arturo Losada) tenía otro amigo (Víctor Paz Morandeira) que estaba creando una revista digital de crítica cinematográfica con un tercer amigo (Eloy Domínguez Serén). De su invitación, en invierno de 2011, salió un perfil de los Hermanos Coen al que siguieron un montón de críticas, crónicas y artículos a lo largo de una década. De pronto, ya no escribía solo: escribía con y para mis amigos, para una comunidad formada por más de ciento cincuenta personas a las que leer y de las que aprender, con las que hablar en la sala de cine o a través de la red, en directo o en diferido, en persona o a distancia. La revista –esta revista– se convirtió en nuestro lugar de encuentro, en una herramienta abierta a quien la quiera emplear; en un archivo de textos, imágenes e ideas que dan cuenta de lo que vimos y de lo que sentimos, de lo que pensamos y de lo que nos ha gustado durante toda esta década de cinefilia compartida. El tema, ahora, es seguir escribiendo y seguir compartiendo.

Brais Romero Suárez

Conocí la revista a través de Twitter poco después de haberse fundado, pero no fue hasta 2014, en el I Seminario de Crítica que se hizo en Play-Doc, cuando entré en contacto con ella. Comencé escribiendo pequeñas críticas para, poco a poco, ir entrando más en la edición de textos hasta llegar a dirigir durante 3 años el proyecto. A Cuarta Parede es, para mí, hogar. Es el lugar que me permitió hablar 2 horas con Jorgen Leth o 30 minutos con Asif Kapadia. Es el espacio que me permitió conocer a cineastas y críticas que admiro; y, por supuesto, fue la escuela donde terminé mi formación, donde pasé de la crítica cinematográfica a la programación. Sin A Cuarta Parede no sería la persona que soy ahora y, posiblemente, estaría muy alejado del sector del cine profesionalmente.

Diez años después veo un proyecto que está en constante renovación; donde la revista es de todas, pero, a la vez, no es de nadie. Veo la libertad de hacer cosas diferentes, como el proyecto Cinegalicia 2019 o los video-ensayos y los #Procesos. En definitiva, veo el riesgo de quien quiere visibilizar el cine desde una óptica personal y revolucionaria, sin renunciar, en absoluto, a la rigurosidad que nos ha definido siempre.

Presentación de Cinegalicia 2019 en Novos Cinemas

Presentación de ‘Cinegalicia 2019’ en el Festival Novos Cinemas

Jesús Silva Vilas

En septiembre de 2017, mientras hablaba con Brais Romero sobre mi incorporación a la revista en una terraza de Mazarelos, no podía imaginar el impacto que A Cuarta Parede acabaría teniendo en mi vida. Comencé a colaborar de forma esporádica, sin una periodicidad o previsiones claras, pero poco después ya era un habitual entre el cuerpo de colaboradoras. Con el tiempo, fui asumiendo trabajos de edición y traducción, cada vez con más asiduidad, hasta entrar a formar parte del consejo de redacción. Hoy, tres años después de aquella primera conversación, tengo el honor de asumir la dirección de un proyecto que pertenece a todas las personas que han pasado por él, y también a las que están por llegar. Celebro los diez años de A Cuarta Parede con la convicción de que seguimos siendo fieles a los valores e intenciones originales: aportar un rincón para la reflexión cinematográfica en nuestra lengua y servir de plataforma para todas esas voces que comparten nuestra misma pulsión por las películas.

Es difícil resumir todo lo que me ha aportado la revista a lo largo de estos años. No he sido ni mucho menos prolífico en mis publicaciones, pero no ha habido una sola colaboración que no dejase en mí alguna huella. Bajo el paraguas de la revista, tuve la suerte de asistir a festivales que me marcaron, como Berlín, Róterdam o Sevilla; de escribir sobre filmes y directores que adoro, como Roberto Minervini, The Florida Project o Roma; y de entrevistar a cineastas que me inspiraron, como María Cañas, Ángeles Huerta o Maddi Barber. Pero sobre todo, he tenido el inmenso privilegio de conocer a muchísima gente que aprecio y admiro, de leer y aprender de todas aquellas personas que han llenado las páginas de esta cabecera. A todas vosotras, A Cuarta Parede siempre será vuestra casa.

Marta Pérez Pereiro

Siempre asfixiada por los plazos de la academia, para la que es tan esforzado escribir, y tan poco agradecido, poco tengo escrito para A Cuarta Parede. A pesar de ser parte del consejo editorial, cada vez que se deciden los temas en las reuniones tengo todo un argumentario de tareas y complicaciones que esgrimir contra la libertad que, en cambio, sí me ofrece la revista: escribir sobre cosas que me gustan y en mi lengua. Chillando, desesperada, ¡Vivan las cadenas!, sigo ensimismada en la torre de marfil de la productividad científica, cuando, en 2019, escribir un artículo sobre José Ernesto Díaz Noriega fue lo que más me gustó hacer. A Cuarta Parede me dio la excusa para pasar una mañana riendo en el CGAI, y ese recuerdo, en estos momentos inciertos, no hay manera de pagarlo.

Me oculto, número tras número, tras la cortina de humo a la que llamo “cazadora de talentos” y sigo sin escribir mientras veo cómo muchas a las que he leído en escritos académicos, como profesora o colega, llenan la revista de artículos llenos de amor por el cine. Yo sigo sin escribir. Fantaseo sobre la posibilidad de, cuando todo esto pase, ir por fin a cubrir un festival y pasar días viendo películas, sumergida en la vorágine de verlo todo, de estar en todas las fiestas y escribir a la contra de los premios (pero con todo el acierto del mundo). Mientras todo esto no ocurre, veo cómo la revista crece y tiene ya un archivo que merece la pena rescatar, cómo las nuevas voces aportan ideas y cómo sus páginas se convierten, al mismo tiempo, en una escuela de la imagen y de la palabra.

Laura Montero Plata

A Cuarta Parede siempre ha sabido retarme a explorar nuevos hilos de investigación. Desde que Iván Villarmea me invitara a colaborar en la revista –mientras yo me perdía entre libros que hablan de los pioneros de la animación japonesa en el National Film Center de Tokio– mi relación con la crítica se convirtió en el placer más dilatado, puesto que me permitía dialogar con las películas en una conversación mucho más íntima e intensa.

Las críticas de formato corto permiten adentrarse en una gran variedad de narrativas, pero cuando se propone una reflexión en profundidad, el desafío se torna más estimulante. En este sentido, recuerdo particularmente gratificante mi texto sobre Uwe Boll; no solo porque era mi primera incursión en el análisis de las tensiones entre el videojuego y el cine, sino porque me permitió escribir un artículo sobre un director que detestaba. Acostumbrada a dedicarle textos más largos a aquellas cinematografías que me interesan en uno o varios niveles, desviar la atención a un cine de “menor categoría” me permitió salir de mi elemento y explorar otras facetas de interés discursivo.

María Villamarín

En A Cuarta Parede he escrito de forma puntual, pero, sobre todo, he leído sobre cine de aquí y de otras latitudes. Cuando nació la revista estaba en mi último año de carrera, pero no llegué a ella hasta dos o tres años después. Creo recordar que el primer texto que leí fue “Un canon para el cine gallego” de Iván Villarmea en 2013, y desde ese momento creo que no he dejado de estar atenta a sus contenidos. He seguido sobre todo textos de investigación y reflexión (sobre el paisaje, sobre la cinefilia…). También recuerdo con mucho cariño la crónica que realizó Víctor Paz sobre un seminario de Jonathan Rosenbaum en el Museo Reina Sofía en 2016 (Jonathan Rosenbaum debe ser el crítico del que más hojas de sala hemos traducido en el Cineclube de Compostela) o el proyecto de Cinegalicia, que seguí de cerca en 2019. Así que quiero aprovechar para poner en valor y celebrar estos diez años de vida, y también para dejar por escrito mi agradecimiento a todas las personas que han contribuido a su continuidad en el tiempo, ya que ha influido profundamente en mi formación como espectadora y como persona.

O carro e o homen (Antonio Román, 1940)

O carro e o homen (Antonio Román, 1940)

Arraianos (Eloy Enciso, 2012)

Arraianos (Eloy Enciso, 2012)

Costa da Morte (Lois Patiño, 2013)

Costa da Morte (Lois Patiño, 2013)

Sergio de Benito

Mi primer contacto directo con A Cuarta Parede tuvo lugar en la XI edición de Play-Doc, allá por abril de 2015. Eran tiempos de ensanchar cada día la mirada, de descubrirme asombrado por cineastas y espacios que hasta entonces ni siquiera había sospechado que pudieran llegar a interesarme. Claire Simon era la protagonista del festival, y yo acudía en su transcurso a un seminario de crítica y programación rastreando conceptos que, en su mayoría, tampoco había escuchado antes con semejante claridad.

Tras aquellas jornadas ilusionantes en Tui, la tarea encomendada era un estudio sobre la directora francesa. Aquel texto iniciático se publicó y no mucho tiempo después ya me había convertido en un habitual de la revista, donde siempre me sentí en casa (gracias a los responsables: Brais, Víctor, Jesús, Iván… y aquellos a quienes no pongo cara o nombre). De forma paralela a las críticas y crónicas, la visión del cine que antes descubría se iba consolidando con fuerza.

En estos momentos anómalos en los que experimentar algo nuevo o real parece cosa de otra existencia, A Cuarta Parede cumple su primera década. Y uno desea como nunca no solo que se prolongue muchas más en el tiempo, sino también que la vida pueda alguna vez asemejarse un mínimo a esos días de Play-Doc.

Paulo Cunha

Es con enorme alegría y orgullo que me incluyo en la familia A Cuarta Parede, un espacio de diálogo que siempre me recibió con mucha empatía. A través de la revista fortalecí lazos de complicidad con antiguos amigos, pero también hice nuevas amistades, que fui encontrando en festivales de cine y eventos científicos por toda Europa, desde el Curtas Vila do Conde a las reuniones anuales de la European Network for Cinema and Media Studies. Vi crecer A Cuarta Parede y crecí con ella, como colaborador y, sobre todo, como lector, siempre atento a lo que los amigos gallegos iban debatiendo y reflexionando. Muchos de esos textos continúan a ser muy útiles en mis aulas sobre crítica del cine, que imparto en el Master en Cine de la Universidade da Beira Interior, o en los talleres sobre crítica que fui coordinando en el Curtas Vila do Conde. Es muy difícil destacar apenas un texto, por eso destaco dos que integraron el dosier “Cinefilia & Crítica en la red (I e II)”, escritos por Eloy Domínguez Serén, juntando varias voces en una reflexión conjunta muy pertinente y estimulante. 

¡Solo me queda desearle muchas felicidades y larga vida a la familia de A Cuarta Parede!

Xan Gómez Viñas

Queridas amigas de A Cuarta Parede,

En estos diez años de trabajo dedicado y colectivo os habéis convertido en un espacio pionero y referencial para la reflexión sobre las imágenes en nuestro idioma. ¡Enhorabuena! Por mi parte, la relación con la revista ha sido discontinua en función a las circunstancias de la vida y el trabajo. Recuerdo con especial cariño la entrevista filmada que nos realizó Víctor Paz en el estreno de Fóra, junto a Pablo Cayuela. También, junto a Cayuela e Iván García Ambruñeiras, compañeros por entonces en el Cineclube de Compostela, recuerdo bien la entrevista realizada a John P. Sniadecki en el CGAI de A Coruña, por lo que tuvo de pesquisa colectiva y de interacción con un cineasta fascinante. En el campo de la crítica, aunque nunca fui demasiado productivo, siempre me gustó esa puerta abierta a hablar del cine que realmente nos importa, independientemente de modas o de la actualidad. Ahí surgió un texto sobre el cineasta escocés Bill Douglas que, sin ser nada revolucionario, disfruté en el trabajo de investigación. Posteriormente, ya desde NUMAX, me fui retirando del trabajo crítico, pero la revista quedó siempre como un importante punto de apoyo para acompañar los filmes que más nos mueven y transforman.

Óscar Iglesias Álvarez

Recuerdo que empecé a colaborar con A Cuarta Parede en 2013 porque entonces la dirigía mi amigo Iván y me había insistido para hacerlo (con mi sensación de intrusismo, nunca habría dado el paso por mí mismo), y también empeñado porque me fastidiaba no poder leer en gallego artículos divulgativos desde el punto de vista de los estudios culturales que sí eran habituales en la prensa anglosajona, y quería contribuir a la causa. Por militancia LGBT, me estrené con “Una mirada marica sobre Far from Heaven”, el texto que más me costó parir y del que aún estoy más orgulloso, al que seguirían análisis como “Una reflexión homocéntrica sobre Weekend” o “El fenómeno del cruising en el audiovisual reciente”. Además, en mis puntuales recensiones conscientemente prefiero reparar en filmes de temática gay, para detenerme a desgranarlos desde esa óptica, en lugar de en películas que quizás poseerían más méritos o interés.

Casi una década después, me alegra que tanto en esta revista como en otras webs en gallego sea más frecuente encontrar artículos que aborden temas y referencias socioculturales además de análisis de cuestiones artísticas o técnicas. Espero poder seguir leyendo (y tal vez haciendo) aquí más críticas feministas, racializadas, queer o de clase: en estos tiempos de movimientos como #MeToo, #VisibilidadTrans y #BlackLivesMatter, parecen aún más necesarias.

Arturo Losada

En febrero de 2021, es necesario atesorar cada buena noticia que nos llegue, guardarla como si fuera una filmación inédita de José Selier. En febrero de 2021, poder celebrar el décimo aniversario de A Cuarta Parede es una noticia excelente. Que un medio en gallego, centrado en el análisis honesto y profundo del cine nacional e internacional, cumpla diez años de vida tiene que ser motivo de fiesta siempre, aunque el bicho nos obligue hoy a hacerlo desde casa y por videoconferencia.

Tuve el honor de publicar en los primeros números de esta revista, mis letras mano a mano con los vídeos de Víctor Paz en la sección #Procesos. Pateamos el país hablando con varias de las voces más interesantes del cine gallego, intentando mostrar a las personas que hay detrás de los fotogramas. Ahí están, modestamente, algunas de las mejores entrevistas a las que he podido poner firma.

En febrero de 2021, la vida y el estado de las cosas me han llevado por otros caminos paralelos al periodismo. Pero sigo teniendo un hogar en A Cuarta Parede.

Seguimos leyéndonos en 10 años.

10 Aniversario A Cuarta Parede Editorial

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