OTRA TIERRA, de Mike Cahill

MI YO EN FUNCIÓN DEL OTRO ·

El Yo, tema fundamental de la reflexión humana que nos ha llevado desde hace siglos a pensar y repensar una y otra vez en nuestra forma de estar en el mundo, de constituirnos como sujetos y de enfrentarnos a aquello que es similar a nosotros, pero que no se corresponde a nuestro yo: el otro.

Este yo frente al otro es el tema central de Otra Tierra, un film de ciencia ficción que básicamente establece una premisa fantástica que le sirve como contexto para centrarse y hablar del encuentro entre dos seres humanos absolutamente perdidos en el mundo.

No es de extrañar esta característica, pues ya partiendo de Moon (Duncan Jones, 2009), el cine de ciencia ficción del último par de años está dedicándose más a usar como pretexto sus argumentos fantásticos para adentrarse en un campo intensamente intimista de sus personajes, cuestión que ha caracterizado gran parte de películas del Festival de Sitges de este año, como por ejemplo 4:44 Last day on earth (Abel Ferrara, 2011), Love (William Eubank, 2011), Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011), Hell (Tim Fehlbaum, 2011) o la maravillosa Melancholia (Lars von Trier, 2011).

No sabemos si será motivo de la crisis económica mundial en la que vivimos, pero parece ser que actualmente el cine de ciencia ficción está llevando a sus personajes, más que a mirar aquello fantástico que están viviendo, a mirarse aún más a sí mismos intentando comprenderse.

Otra Tierra narra el hecho extraordinario de cómo un planeta exactamente idéntico al nuestro aparece frente a la Tierra, mas no sólo es idéntico en aspecto, sino que se descubre que es muy posible que esté habitado por copias exactas de todos nosotros, existiendo por tanto en esa Tierra 2 otros yos idénticos a los nuestros. Ante esta premisa, el corazón de la historia que se nos cuenta lo protagoniza Rhoda (interpretada por una excelente Brit Marling, que recibió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Sitges), una chica que, tras haber cumplido condena por ser responsable de un trágico accidente de coche, se encuentra perdida y desesperanzada en el mundo que le rodea. Debido a ello, Rhoda contacta con el único superviviente del accidente, John (una magnífica interpretación de William Mapother), con quien, sin revelarle su identidad, empieza una relación extraña y peculiar.

Las interpretaciones de Brit Marling y William Mapother son lo más destacable del film

Esta ópera prima de Mike Cahill se centra pues en este encuentro entre dos personajes desolados por la vida que descubren en el otro un descanso y una paz que anhelaban. No obstante, lo que acaba desembocando en una relación amorosa, se basa en una trama demasiado evidente para el espectador y, sobre todo, demasiado previsible en el drama que conllevará a los personajes. Este es un aspecto que puede molestar del film, pero lo cierto es que pese a la previsibilidad de la trama romántica, Otra Tierra se conforma en un todo intimista e introspectivo que conduce al espectador (que quiera dejarse llevar) a un suave y delicado sendero de búsqueda interior por el que discurre el personaje de Rhoda.

A través de un montaje liviano y melódico, el film se pregunta acerca de qué es el hogar. ¿Un lugar físico? ¿Un lugar interior? ¿Dónde y cómo se conforma nuestro hogar? Preguntas que no se responden claramente más allá de vincularlas en el encuentro con el otro y que, a partir de una visualidad lírica y poética mezclada con una espiritual y sentimental banda sonora, la película conduce a pensar acerca de la redención interior. ¿Es la redención una posibilidad de esperanza? ¿Una posibilidad de cambio? Los dos protagonistas se encuentran ante la cuestión de si pueden cambiar sus vidas, y más allá de hacerlo a través de las suyas propias, intuyen cómo quizás sí sea posible hacerlo a través del otro que han encontrado.

De esta forma, paralelamente al encuentro con un planeta idéntico poblado de otros yos, Otra Tierra pone de manifiesto el encuentro y desencuentro extraño y complicado entre dos seres muy poco compatibles a priori. El problema principal que puede comportar este film es que se le reciba con la típica alergia al evidente tono indieque lo conforma, pero la película no por ello es ya directamente indigerible y errada. Su propuesta puede no gustar a más de un espectador, pero ello no puede llevarnos a negar que está dirigida al cabo de una forma correcta y coherente, con un excelente trabajo por parte de los actores, y con una notable factura visual.

Otra Tierra se pregunta acerca de qué es lo que nos define como humanos: la búsqueda del otro. El otro nos define, nos completa, nos reconoce como un yo, nos responde. El hogar lo hallamos en el otro, Rhoda halla su hogar en el otro, en John, para más tarde en ese delicado y perfecto final del film encontrarlo, quizás, en su otra.

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