ASIF KAPADIA: «EN MUCHAS OCASIONES, EL PÚBLICO SOLO CONOCE EL FINAL: MI TRABAJO ES INVESTIGAR EL VIAJE»

Con una dilatada carrera como director de ficciones, Asif Kapadia (Hackney, 1972) mudó de género en el año 2010, estrenando uno de los mejores documentales deportivos hechos hasta la fecha. Senna (2010) le valió la reputación como documentalista, algo que el premio Oscar al mejor documental que recogería en el 2015 por la película Amy, acabaría por confirmar. En la actualidad, el director cierra esta trilogía con Diego Maradona (2019), un documental que se centra en la vida del astro argentino durante su etapa como delantero del Nápoles.

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Has hablado de tus documentales como una trilogía de niños prodigio. Al margen de su talento, ¿qué era lo que te atraía de ellos?

Son dos cosas diferentes. Senna era una especie de reto, porque yo venía de hacer ficciones, así que para mí hacer Senna era algo completamente nuevo, algo casi experimental. Tenía un instinto de que podía haber una película, como una ficción, aunque estuviera trabajando solo con imágenes de archivo, pero toda la técnica era algo totalmente nuevo. Y funcionó muy bien y a la gente le gustó. Era un personaje increíble, era como una estrella de cine. En el caso de Amy, es algo semejante. Son personas que en las que estoy muy interesado, en la idea del carisma que tienen, de que significan algo, y son brillantes en lo que hacen.

Esas son algunas de las razones, pero en el caso de Diego Maradona (2019) es diferente porque yo soy seguidor de fútbol y sabía de su vida profesional. No sabía tanto de su vida personal. Para mí, estas películas son un “¿por qué sucedió esto?”: ¿por qué Amy acabó de la forma en la que lo hizo? ¿Por qué Maradona se convirtió en la persona que es? En muchas ocasiones, el público conoce solo el final: mi trabajo es investigar el viaje.

¿Cuál es tu nivel de implicación emocional con los protagonistas de tus películas?

Cuando estoy haciendo una película quiero saberlo todo. Quiero pasar todo el tiempo con ellos: mirándolo todo, escuchándolo todo. La forma en la que lo describiría es, ya que Senna me llevó 5 años, Amy tres años, y Diego Maradona me llevó otros tres años de mi vida, la forma en la que lo entiendo es cómo si estuviera haciendo una carrera universitaria sobre un tema. Mi trabajo es saberlo todo, pero siempre dentro de un período de tiempo. Sé mucho sobre Maradona, pero sé más sobre su período en el Nápoles. Mi trabajo es saber que sucedió y como sucedió, pero también saber cómo enseñarlo. Como hacerlo visual, como hacerlo una película. A veces escuchas una historia, pero la forma en la que la escuchas no es necesariamente la forma en la que sería en una película. Lo que tienes que hacer es coger un concepto, una idea y encontrar una imagen, una escena o una acción que transmita exactamente la emoción que yo quiero que el espectador reciba.

Es por todos sabido que Maradona puede ser una persona difícil con la que trabajar. ¿Cuál fue su reacción al saber que ibas a hacer una película sobre él?

Fueron mis productores los que contactaron con él y, siendo honesto, por lo que he entendido, fue un proceso muy rápido y directo. El propio Maradona gustaba de Senna, y, además, cuando estaba firmando el contrato gané el Oscar por Amy y él estaba muy contento de que su película fuera dirigida por alguien con un Oscar. Además, en este tipo de documentales los contratos son diferentes, ya que te están cediendo muchísimas imágenes personales que son de su propiedad. Pero, como te digo, fue un proceso muy rápido. Mis productores me dijeron que su agente ni siquiera leyó el contrato. “Sí, queremos hacerlo. ¿Cuándo? Perfecto”, fue algo así. Extrañamente, siendo como es Maradona, era muy directa la forma de trabajar. El único problema era que no les importaba que estuviéramos haciendo una película, para ellos era simplemente otro contrato.

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Este es tu primer documental sobre alguien que está vivo. ¿Como afrontas una película que no tiene final?

Es más complicado. Una de las cosas que le preguntaba a los entrevistados era “¿dónde crees tú que la historia debería finalizar?”, porque todo el mundo tiene una idea diferente. Creo que una de las razones de hacer la película era, precisamente, que él estaba vivo y que no había un final cómo tal. Era un reto. ¿Cómo hacer una película de una persona que tuvo una vida tan completa y compleja? Y la respuesta fue apareciendo a medida que la película se iba haciendo. Yo investigué todo: el inicio, el medio y el final. Y, al editar la película, vimos claramente que la historia era la etapa en Nápoles: el inicio cuando llega a la ciudad, y el final, cuando se marchaba. El final de su carrera, de alguna forma, es cuando se marcha de Nápoles. Lo que viene después es intentar explicar el mito y leyenda que fue Maradona.

Trabajas con uno extenso archivo de imágenes. ¿Cómo fue trabajar con ellas? ¿Por dónde empezó el trabajo?

La forma en la que realmente empieza la película es usando el extenso archivo que el propio Diego tiene de su cámara personal, que lo siguió a Barcelona, y de ahí a Nápoles. Este archivo fue la razón por la que hicimos la película: porque eran unas imágenes que nadie nunca vio. Mucha gente intentó conseguir ver estas imágenes, pero nadie pudo. La película empieza con estas imágenes de él jugando al fútbol, en fiestas, cantando canciones, con sus hijos, entrenando… Eso es lo que yo vi al principio. Pero lo que no encontraba era la historia que conducía esas imágenes, eso fue lo que llevó tanto tiempo. Porque sin esa historia, sin ese contexto, las imágenes, por supuesto que son interesantes, porque es Maradona, pero no funcionarían como una película. Ese proceso de poner todas las imágenes juntas y convertirlas en una película solo llega cuando comprendes esa época.

¿Por qué decides no grabar al Maradona actual contando su historia?

Sinceramente, la primera vez que fui a conocerlo, él estaba en Dubái y yo iba con un equipo de rodaje conmigo porque no sabía cuántas entrevistas con él iba a conseguir. Así que fuimos todo el equipo a Dubái, pero lo que no sabíamos era que llegar las nueve personas a casa de Maradona iba a ser un desastre, porque esperamos cinco días para poder verlo y, cuando lo conseguimos, me dijeron que nada de cámaras ni grabadoras, solo yo para ir a saludarlo. Después de esa experiencia dije: nunca más. No voy a llevar cámaras, ni equipo, voy a hacerlo sencillo: voy a llevar una grabadora y grabar yo mismo, algo más parecido a cómo hice en Senna y Amy. Es muy complicado organizar un rodaje alrededor de Diego Maradona, es un proceso muy caro y no lo quiero hacer así. Yo quiero verlo en los inicios, en sus mejores momentos, cuando era un jugador joven. Quiero verlo cuando jugaba al fútbol en el Nápoles: eso es lo que quiero ver.

La película, de forma paralela, hace un interesante retrato social de Nápoles. ¿Era tu intención hacerlo o surgió durante el montaje?

Estoy muy interesado en el poder social y en el contexto de estos personajes. Como afectan al lugar donde viven, de donde vienen. En la versión más larga de la película hay mucho más sobre Argentina, sobre la dictadura, sobre Barcelona, donde tuvo muchos problemas porque había mucho racismo de la gente local contra él como sudamericano. Y cuando llegó a Italia, seguía habiendo esos problemas entre el norte y el sur… Todo esto son cosas en las que estoy muy interesado. Mucho de esto también está en Senna y Amy, entender el contexto y el lugar donde ocurre esa historia. El dinero, el fútbol, la corrupción, a mí me interesa todo esto, y esto está presente en la película. Creo que está presente en la cinta porque yo quiero ir por ahí, quiero mirar hacia ahí, porque al fin y cabo, son personas normales. Puede que sea una cantante, un futbolista o un piloto de carreras, pero eso no es más que la forma en la que se expresan, fuera de esto tienen una vida.

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Si Maradona firmase hoy por el Nápoles, ¿que cambiaría? ¿Cómo cambiaría tu película?

Como jugador, creo que sería increíble. Ahora, su otra parte de la vida cambiaría. La forma en la que lo describiría es que la época en la que yo me centro es la analógica, es el momento en el que las cosas están en cinta. Y la experiencia a la hora de grabar es totalmente diferente, porque tú quitas la cinta de la cámara y la olvidas en una estantería. Hoy, con el digital, es inmediato. Si piensas en sus salidas nocturnas en Nápoles, no encontré ni la primera foto tirada por un paparazzi de esos momentos. ¿Imaginas cómo sería hoy si Diego Maradona saliese hoy de fiesta? ¿Cuántas fotos diera momento habría?

Ya no es solo eso, probablemente él mismo estaría subiendo fotos y vídeos de sí mismo en los bares. Lo curioso de la situación era que la gente sabía que Maradona salía por las noches y sabía de sus excesos, pero como él jugaba en el equipo de la ciudad todo el mundo estaba calado, nadie decía nada. Nadie revelaba los secretos porque lo respetaban. Hoy en día estamos más cerca de los tabloides, de la necesidad de que todo esté en las televisiones, todo tiene que estar online. Posiblemente hoy, los futbolistas tengan películas hechas sobre sí mismos mientras estén en activo. Yo hice una película sobre alguien que llevaba muchos años sin jugar. Hoy tienen todos estos abogados, gente de relaciones públicas, agentes, y todo es aprobado. En el caso del archivo con el que trabajé en la película, aunque sí que eran grabaciones intencionadas, nada fue aprobado porque nunca pensaban que todo esto pudiera finalizar en una película.

Me gustaría saber si a la hora de hacer el documental tenías alguna influencia clara, algún cineasta de referencia.

Es una buena pregunta. Tengo que decir que mis influencias no son documentales, sino ficciones. Cuando veo la película aparecen imágenes que comento con mi editor, por ejemplo, el inicio del película es como The French Connection (William Friedkin, 1971), o cuando llega al estadio es como Gladiator (Ridley Scott, 2000), cuando está caminando por debajo del estadio y todo el mundo está chillando su nombre, todo eso es como Gladiator; hay otras escenas en la película, hacia el final, cuando Maradona está solo y en silencio en la cena de navidad que parece de The Long Good Friday (John Mackenzie, 1980). Pero, sobre todo, para mí, esta película es cómo uno de los primeros Scorseses. Los personajes son cómo si fueran de Mean Streets (1973), intentando sobrevivir en la calle, pero en este caso, uno de ellos sería un gran atleta. Todos sus amigos, son esas diferentes personalidades, de Argentina, de Buenos Aires, de Nápoles, todos esos personajes que encontrarías en una de las primeras películas de Scorsese

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