EL CINE GALLEGO ANTE UNA NUEVA CRISIS

El pasado 13 de marzo de 2020, se decretó el Estado de Alarma en todo el Estado Español por causa de la crisis sanitaria del COVID-19. Esta medida suponía la supresión del derecho de libre movimiento, así como la detención de todas las actividades no esenciales, entre otras medidas. La cultura, como ya demostraron las declaracións do Ministro Uribes en su momento, no fue considerada como esencial, por lo que festivales, estrenos, rodajes, producciones, etc. tuvieron que pisar el freno.

En Galicia, fueron varios los festivales que tuvieron que posponer sus fechas a los meses del fin del verano; los rodajes de todas las películas se vieron interrumpidas repentinamente, filmes esperados como Lúa Vermella de Lois Patiño entraron en un impasse donde la estrategia de estrenos está absolutamente patas arriba… Una pérdida, la del sector audiovisual, de más de tres millones de euros, según cifraba AGAPI [1]. En medio de esta crisis, la Consellería de Cultura anunciaba el pasado 30 de marzo un paquete de medidas destinado a paliar este golpe económico que sufría, de nuevo, la cultura gallega. Estas medidas llegarían al Consello de la Xunta el 30 de abril, un mes después de su anuncio, y no se anunciarían hasta el 2 de mayo.

El sector ante una nueva crisis

Preguntados sobre la actual situación, los diferentes agentes de las asociaciones gremiales gallegas valoran con incertidumbre el futuro próximo. La desescalada propuesta por el gobierno central el pasado 28 de abril fijó como horizonte optimista el mes de julio como la vuelta a la “nueva normalidad”, y especifica un proceso asimétrico por provincias, donde actividades como los rodajes podrían volver en las primeras semanas de la misma, mientras que los cines no abrirían hasta la llamada “Fase 2”. A este respecto, Pablo Fontenla, de la directiva de CREA – Asociación Galega de Profesionais da Dirección e Realización, advierte que, aunque los rodajes puedan volver en un horizonte próximo, es también necesario saber si las empresas auxiliares que dan servicio a las mismas podrán desarrollar su actividad. “Fuimos los primeros en dejar de trabajar y, probablemente, seremos de los últimos en poder volver a hacerlo”, dice Xosé Barato, de la directiva de la Asociación de Actores e Actrices de Galicia – AAAG, una situación que ponen en peligro una profesión que, como apuntan desde la asociación, “vive endémicamente en el alambre”. Ana Míguez, presidenta de la Academia Galega do Audiovisual, añade sobre esto la necesidad de conocer la realidad de, por ejemplo, las actrices y actores mayores de 65 años y, por lo tanto, dentro de los grupos de vulnerabilidad. Aunque son muchos los diferentes protocolos los que se vienen publicando en estos días, no existe una unificación ni oficialidad de ninguno de ellos; es por eso que desde el sector se demanda una concreción en las medidas preventivas para los rodajes que permita conocer que las condiciones en las que retomar la actividad audiovisual. También Jorge Algora, del Clúster Audiovisual,  apunta a que todavía no se ha consensuado un protocolo de rodaje. Lamentando más comunicación en este aspecto, dice que se avanzó en estas medidas por parte de las productoras y de instituciones, aunque todo está en el aire a la espera de que el Gobierno Central anuncie las medidas a tomar en estos casos.

Respeto a los festivales de cine, Ángel Sánchez, presidente de Proxecta – Coordinadora Galega de Festivais de Cinema, expresa su preocupación por el aplazamiento de las fechas a los meses de septiembre y octubre. Mientras que algunos festivales ya anunciaron su traslado a estas fechas de forma oficial, otros es esperable que lo hagan en los próximos días, lo que provocará la inevitable dispersión del público gallego en las diferentes citas cinematográficas gallegas. Cancelar la edición de 2020 es un escenario que buscan retrasar hasta el último extremo ya que existen convenios y acuerdos ya firmados con diferentes patrocinadores, así como ya recibieron la dotación pública en lo que respeta a las ayudas para festivales de cine. “Habrá que ver como son los criterios para valorar esta edición de 2020”, advierte Ángel respeto a la justificación de las subvenciones recibidas de la que desea que exista una flexibilidad por parte de las instituciones públicas.

Videoconferencia entre diferentes asociaciones del cine y audiovisual gallego

Una problemática, la de los requisitos burocráticos, a la que también hace referencia Felipe Lage, presidente de la Asociación Galega de Productoras Independentes. En la actualidad son muchos los proyectos que se encuentran ante plazos de entrega de documentación o de filmes que no pueden cumplir por las medidas del confinamiento decretadas desde lo Gobierno central. Si bien aún no se anunciaron medidas concretas la este respeto, Felipe confía en la Administración y constata que hay una voluntad por parte de la misma que, si no actúa con mayor celeridad, es por las trabas procesales y propias de la burocracia administrativa. La situación de los guionistas es diferente, explica Enrique Lojo, presidente del Sindicato Galego de Guionistas AGAG. La propia naturaleza del trabajo del guion permite que la actividad en este sector siga adelante, e incluso trabajan con unas predicciones, las más optimistas, que advierte un posible ascenso en el número de nuevos proyectos cuando vuelva la normalidad. Comparte estas predicciones Jorge Algora, que dice que son muchos los socios que mantienen la actividad gracias a la TVG y anticipa un aumento en la demanda de productos culturales, pero advirte que «los guiones se tendrán que adaptar a las diferentes realidades», haciendo referencia al número de figurantes, localizaciones, etc.

La isla de las mentiras (Paula Cons, 2020) o Lúa Vermella (Lois Patiño, 2020) son algunos de los filmes que vieron interrumpidos sus recorridos en sala por causa de la crisis sanitaria. Una situación de la que Ramiro Ledo, responsable de NUMAX Distribución, vivió de primera mano con la cancelación de La strada di Samouni (Stefano Savona, 2018), que llegaba a las salas de España el mismo día de inicio del confinamiento. “Estamos inciertos e intranquilos por la apertura de los cines”, dice Ramiro, que confía en que la apertura de las salas de cine en la “fase 2” permita retomar la distribución del film de Savona. Aunque advierte que esta crisis castigará a los cines pequeños, puesto que la reducción del aforo al 30% se traducirá un descenso en los ingresos de taquilla que puede poner en peligro a viabilidad económica de estos cines.

Los festivales de cine mueven entre 300 y 400 altas laborales al año, según datos de Proxecta; hay profesionales que aún no trabajaron en este 2020 y que no tienen derecho a paro porque son autónomos, según la Academia. La situación de los profesionales del sector es, cuanto menos, crítica. La peculiaridad de las relaciones laborales no permite acogerse la ERTEs o estar en situación de desempleo, ya que muchos de ellos son trabajadores por cuenta propia. Desde la AAAG, apuntan que “el Estatuto del Artista recogía las soluciones a muchos de estos problemas, pero seguimos esperando por su implantación”. Sobre esto, Felipe Lage destaca la lentitud de los gobiernos, estatales y autonómicos, a la hora de tomar medidas la este respeto: “Medidas urgentes para 50 días después”, comenta respeto del titular de El País sobre la intención del Gobierno central de aprobar medidas el 5 de mayo.

Políticas culturales

“Los presupuestos públicos para la cultura son los de 2008”, explica Ángel, haciendo referencia a la deuda que el gobierno gallego tiene con su deber de potenciar y promover la cultura gallega. Unos presupuestos que, con motivo de la crisis económica del 2008, descendieron considerablemente… para quedarse ahí. Precisamente, en el 2009, las ayudas a guion desaparecieron para integrarse dentro de las ayudas a Talento, una situación que denuncian desde AGAG. “La Xunta no entiende cómo funciona el guion”, denuncia Lojo, que señala que la desaparición de estas ayudas y su inclusión en las de Talento provoca que estén pensadas para un perfil más próximo al cine de autor, dejando fuera al guionista profesional. Desde la AAAG se critica que no exista una política cultural. “La administración funciona como un repartidor de recursos económicos, pero sin ‘mirada’”, dice Barato.

“Estamos en una situación en la que no sabemos cómo va a ser el mundo dentro de 2 meses”, explica Jacobo Sutil, Director de la Axencia Galega das Industrias Culturais – AGADIC. AGADIC es la responsable de articular las políticas audiovisuales en base a las medidas aprobadas el pasado 2 de mayo por el Consello de la Xunta. Sutil explica que el contacto con el sector de la cultura tuvo lugar desde el primer momento, ya que fueron conscientes de que era necesario trabajar juntos para estudiar y dar respuesta a las situaciones que se estaban viviendo. Sin embargo, el sector cultural, que le remitió un documento de medidas a la Xunta el 20 de marzo, denunciaba el pasado 24 de abril que “no se había respondido a ninguna de esas propuestas con ningún compromiso concreto” [2]. Ayer, 4 de mayo, 45 días después de ese primer documento de medidas formulado por el sector, AGADIC inició la ronda de contactos para anunciar as medidas concretas.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberte Núñez Feijóo, saluda a Óliver Laxe en el preestreno de O Que Arde

Entre las medidas concretas para el cine, destaca la flexibilidad de plazos y condiciones, así como el aumento de proyectos financiados en alguna de las líneas de apoyo al audiovisual. Es el caso de las ayudas de talento, donde AGADIC aumentará en 2 el número de guiones y cortos beneficiarios de ayudas. En el caso de las ayudas a festivales, Sutil explica que las nuevas ayudas incluirán diferentes supuestos que permitan que estas citas cinematográficas se puedan adecuar a las diferentes realidades; por esto, las ayudas serán más flexibles a la hora de cambiar los proyectos iniciales e, incluso, añadirán la posibilidad de llevar el festival al ámbito online. Ayudas a mercados, a la producción audiovisual, al desarrollo y otras serán las medidas tomadas para el apoyo a este sector cultural. Unas medidas que, si bien es cierto, no son nuevas, puesto que se convocan de forma anual [3], contarán esta vez con una mayor flexibilidad. Lo mismo ocurre con la cifra de 2,5 millones de euros anunciada el 4 de mayo como un incremento del 25% sobre lo presupuestado en 2019; una cifra que ya se había anunciado en enero de 2020 [4].

Sin embargo, la primera en dar un paso adelante no fue AGADIC, sino la CRTVG. El 8 de abril publicaba un paquete de medidas donde detallaba acciones concretas como una moratoria en los plazos de entrega de las producciones ya contratadas, la adquisición de documentales en gallego, o la contratación de nuevos formatos audiovisuales como la slow TV. Medidas bien recibidas desde el sector, puesto que suponen un apoyo decisivo, aunque financieramente no muy grande, a la producción audiovisual. Sin embargo, también hay voces dentro del gremio que denuncian que estas medidas solo afectarán a los proyectos de aquellas productoras que ya trabajaban de forma regular con el ente televisivo, dejando de fuera a gran parte del sector.

Unas medidas que, a ojos del sector, llegan tarde. El pasado 2 de mayo, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberte Núñez Feijóo anunciaba que Galicia era “la primera comunidad autónoma en presentar un plan para la cultura”. Sin embargo, el 14 de abril, 18 días antes del anuncio de Feijóo, la Generalitat anunciaba un plan de rescate de 31 millones de euros para la cultura [5]. “Somos la primera Comunidad Autónoma en sacar un plan concreto de medidas. Somos la primera Comunidad Autónoma que publica las ayudas a la producción audiovisual”, insiste Sutil; una verdad a medias si tenemos en cuenta que la mayoría de Comunidades Autónomas suelen convocar estas ayudas en los meses de junio o julio, mientras que en Galicia, estas se convocan a inicios de año; es decir, que este ‘ser primeros’ es más fruto del calendario tradicional que de una política cultural específica para el momento actual.

Si bien la actuación general fue tardía, la Consellería de Cultura y Turismo, desde el inicio del Estado de Alarma, comenzó a promover desde sus redes el hashtag #aculturasegue, sumándose al movimiento popular de difusión de contenidos culturales durante este período. Para este fin, la Consellería habilitó en su web un espacio exclusivo donde “difundir a través de este canal un conjunto diverso de temas monográficos relacionados con la cultura y la lengua en Galicia, utilizando para eso recursos y materiales que le acerquen a la ciudadanía una información sencilla pero enriquecida y útil”. Respeto al apartado Audiovisual, es cuanto menos curioso ver cómo se redirecciona a dos proyectos como Cinemas de Galicia y CanleTV: el primero se dejó de celebrar en 2018, y el segundo es inaccesible desde agosto de 2018 [6]. Respecto a esto, desde AGADIC, Jacobo Sutil se limita a apuntar que “cuándo se hace una iniciativa tan global puede haber algún tipo de disfunción”.

Foto de familia de los participantes en el ChanfainaLab 2020.

La unidad del sector

Después de aquel extraño consenso alrededor de la promulgación de la Ley del Audiovisual en el 1999, las políticas culturales se fueron renovando, mejor dicho, cambiando, de forma unilateral por según qué partido estuviese en el poder. Si bien en la época del bipartito la política fue más consciente de las necesidades del sector, éste no fue más que un período de 4 años, interrumpido violentamente por las políticas de la austeridad de Feijóo. Por esto, desde el sector se habla de la necesidad de mantener este diálogo entre sector y administraciones de forma periódica. Es decir, constituir un nuevo marco de negociación donde agentes culturales y políticos puedan diseñar una política audiovisual con visos de futuro, donde los éxitos no estén supeditados al rumbo de cada legislatura y la coincidencia, o no, de un año Xacobeo.

“Este es un proceso vivo, no finaliza con publicar un plan y cerrarse en una habitación para publicar las órdenes o lo que sea”, señala Jacobo Sutil sobre la intención de que estas conversaciones con el sector audiovisual continúen después de este período. Desde el sector, se agradece que la administración escuchase y se reuniera con ellos, y se muestra la voluntad de continuar este camino que trajo esta nueva crisis. Sin embargo, advierten que su labor es la de ser críticos con la ella, y demandan a la administración que sea más sensible con la cultura: “Una obra no puede ser tratada con los mismos procesos administrativos que la construcción de una carretera”, sentencia Barato desde la AAAG.

Coinciden todos los gremios del audiovisual en que la unidad que existe entre el sector es un aspecto positivo que hace falta potenciar. Todos los agentes coinciden en que era necesario que diferentes partes de un mismo sector comienzan a dialogar entre sí, puesto que lo de “todos aféctanos a todos”, apunta Fontenla desde CREA. Un diálogo que confían mantener una vez recuperada la normalidad, y que consideran que es necesario mantener, o bien como una nueva agrupación cultural, o bien con reuniones periódicas informales.

Heridos, pero no de muerte, el cine y el audiovisual gallego volverán a recuperarse. Lo que está por ver es si esta recuperación no trae consigo la misma precariedad que la crisis del 2008.

 

[1] Librarías, editoriais, sector audiovisual e profesionais da cultura reclaman o apoio da Xunta ante o bloqueo total da súa actividade. Praza Pública, 30 de marzo de 2020

[2] O sector cultural galego denuncia que a Xunta segue sen comprometer medidas de apoio ante a crise do coronavirus. Praza Pública, 24 de abril de 2020.

[3] AGADIC – Subvencións ao sector cultural. Agadic.gal

[4] A Xunta de Galicia incrementa un 25% ata os 2,5 M€ o importe das subvencións á produción e coprodución audiovisual en 2020. – Xunta de Galicia, 29 de xaneiro de 2020.

[5] La Generalitat activa un “plan de rescate” para la cultura con 31 millones de euros. La Vanguardia, 14 de abril de 2020.

[6]: Versión en caché del portal Archive.org: https://web.archive.org/web/20180910221829/http://canletv.agadic.info/

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