SI ME BORRARA EL VIENTO LO QUE YO CANTO, de David Trueba

Una última pregunta Chicho: ¿Queda alguna revolución pendiente?

– Todas, ya que ninguna de ellas se ha concluido debidamente.

Parece casi una casualidad que pocas semanas después de la exhumación de Franco, Si me borrara el viento lo que yo canto (David Trueba, 2019) comience con imágenes de este entierro. Sin embargo, lejos de una casualidad, esto es una muestra del mucho trabajo que queda por hacer en materia de memoria histórica y de recuperación del arrasado por el franquismo (aún vivo en las instituciones). Un trabajo que esta película apoya a través de la recuperación de una figura desconocida para muchos, incluido el que firma este texto, pero crucial en la resistencia fascista de los años 60 y 70.

El documental emplea materiales de archivo y entrevistas, así como cortes de películas de la época, para ilustrar la vida y obra del cantautor Chicho Sánchez Ferlosio, autor de canciones como ‘Gallo Rojo, Gallo Negro’, militante del PCE en las décadas de los 60 y 70 perseguido por sus creaciones antifascistas. La película, además, hace hincapié en la importancia del disco ‘Canciones de la Resistencia española’, grabado en la clandestinidad con la ayuda de unos estudiantes suecos; unas grabaciones que tuvieron un gran éxito en Suecia, donde se convirtieron en clásicos versionados por una multitud de artistas.

Si bien la premisa del documental es muy interesante, el resultado es un tanto irregular. Quizás por la excesiva dependencia del formato de las talking heads o por esas caretas con forma de vinilo para introducir materiales de archivo, que hace que el producto sea más televisivo que cinematográfico, enseguida la atención se desvía hacia otras cuestiones paralelas al filme. Como, por ejemplo, lo irónico de que algunas de los testigos que cuentan las andanzas de la juventud comunista de Ferlosio sean hoy figuras situadas en el espectro más a la derecha del panorama político actual. O la relación entre Rafael Sánchez Mazas, fundador de la Falange Española, y su hijo, Chicho Sánchez Ferlosio.

Ana Guardione en Si me borrara el viento lo que yo canto

Sin embargo, si hay algo que me desvía del propio filme es la presencia de Ana Guardione, pareja del cantautor y principal testigo de toda la historia. Veo en ella la posibilidad de otra historia, la de una doble represión: la franquista y la de una sociedad sexista. Una historia que culmina con la convocatoria de la primera huelga de mujeres en España en solidaridad con los mineros de Asturias. “Le atribuyeron esta convocatoria al PCE, pero fuimos nosotras”, confiesa Ana en un momento de la película. El carisma de Ana ciega mi atención y me hace pensar en la oportunidad de hacer un documental sobre las mujeres en el franquismo, pero no solo las que lucharon contra él, sino también aquellas que, como la suegra de Ana que afirmaba ser la responsable del ‘Cara al sol’, fueron responsables del mismo.

Digresiones mentales aparte, Si me borrara el viento lo que yo canto es un documento de memoria. Es una compilación de testimonios alrededor de una figura exiliada culturalmente. Ampliamente (re)conocida por aquellos coetáneos que tuvieron a bien coincidir con él, Chicho Sánchez Ferlosio es una víctima más de un sistema que enmudece a aquellas voces que piensan de forma diferente o que hablan de forma directa. Quizás la reflexión a hacer es pensar en cantos Chichos hay hoy silenciados por esos mismos mecanismos del sistema, pensar en cuantos nombres “ocultos por razones de seguridad” no conocemos por miedo a las represalias. Porque, aunque el dictador ya ha pasado por dos cementerios diferentes, su sombra es aún muy alargada.

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