UNA MUJER EN ÁFRICA, de Claire Denis

ESTA TIERRA ES MÍA · 

En uno de los momentos más bellos de White Material, Maria (Isabelle Huppert), empequeñecida y ataviada con un estival vestido rosa, se queda sola en un campo; con la mirada ladeada a un infinito que parece no encontrar. Detrás de ella contemplamos un camino de tierra, áspero, que se alarga varios metros hacia adelante. El camino está resguardado por altos arbustos verdes y algún que otro árbol que dan cuenta de lo salvaje del lugar. Parece como si Maria hubiera quedado anodadada, casi anulada, por un paraje que no entiende, o peor aún, por un paraje que la ha abandonado. Y en ese momento entenderemos que White Material es, principalmente, la historia de la relación de esa mujer con una tierra que la expulsa. Muy a pesar de que ella la considere, con o sin razón, suya.

La última película de la directora francesa Claire Denis, White Material nos transporta de nuevo a África como años atrás ya lo habían hecho otras películas suyas como Chocolat (1988) o Beau Travail (1999). En este caso, la historia gira alrededor de Maria Vial, una cultivadora de café, de origen francés, quien se resiste a abandonar su negocio, en un cualquier país africano, a pesar del caos y el peligro creciente que se está produciendo en ese territorio. Maria es una mujer tozuda, orgullosa y que, lejos de decantarse por alguno de los bandos, sólo tiene ojos para su plantación de café, para conservarla a toda costa. Si el país sin nombre donde se sitúa la acción, metonímicamente, puede ser entendido como la representación de cualquier territorio africano en un estado de descolonización, la posición de Maria puede ser entendida como la de cualquier ciudadano europeo que, ciego o absorto en sus propias luchas, no consigue ver ni entender los problemas del continente africano. Denis, alejada de cualquier valoración moral sobre el conflicto (que puede leerse como social, territorial, político, etc.), prefiere poner su foco de atención en Maria y su afán de no ceder ni un centímetro de sus tierras. Posiblemente, nadie mejor que Huppert para encarnar a esta mujer menuda y de aspecto débil pero que, a su vez, rezuma magnetismo y fuerza veraz. Un productivo binomio que le da siempre excelentes resultados a la actriz.

La cámara de Claire Denis se centra en la piel, se aproxima a ella y casi la acaricia

Consolidada ya como marca de la casa, Denis mantiene el «uso táctil de la cámara […] que se centra en la piel, se aproxima a ella y casi la acaricia», aunque sin embargo, de una forma algo más universal; combinándolo con el acercamiento al paisaje africano, a las tierras, al polvo que sobrevuela esas tierras. Por un lado, la directora conserva el acercamiento a los cuerpos, con especial ahínco al pequeño pero firme cuerpo de Isabelle Huppert; esta vez, encuadrada en grandes e infinitos paisajes. Una aproximación especialmente relevante en unos primeros planos reiterativos del perfil de la actriz. Primeros planos que parecen intentar dirimir los verdaderos pensamientos de un personaje que nos puede resultar ambiguo a la hora de descifrar sus deseos. Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes de White Material es la traslación que hace Denis de esa manera de rodar los cuerpos a su manera de acercarse a la tierra, al paisaje, a lo inerte. La cámara capta los granos de café que Maria arrincona con sus piernas, y sentimos que nosotros los estamos arrinconando; la cámara hace que nos nuble la vista el polvo que levanta el helicóptero de los soldados franceses que advierten a Maria que debe abandonar el lugar, la cámara nos hace respirar el aire de esos paisajes que se nos presentan tan hermosos como misteriosos.

En su vertiente narrativa, parece que con White Material Claire Denis ha preferido allanar el terreno a una historia que, si bien no renuncia a ciertos aspectos intrínsecos en su filmografía como las marcadas elipsis o los saltos temporales, en gran medida está contada de forma ordenada hecho que no va en detrimento de conseguir embaucarnos con una permanente sensación de extraña hipnosis. Una decisión que un servidor agradece y aplaude ya que en alguna ocasión se ha encontrado con obras denisianas en las que, innecesariamente, el envoltorio brillaba en exceso, es decir, los árboles impedían ver el bosque.

Denis muestra con completo respeto un África devastada por dentro a pesar de su resplandeciente belleza exterior

En una reciente conversación con mi colega y amiga Laura Menéndez, cuyo excelente texto sobre las constantes estilísticas y temáticas de Claire Denis se puede leer en este mismo número, debatíamos sobre qué film de la directora francesa recomendaríamos a alguien que quisiera imbuirse en su peculiar filmografía. Ella, posiblemente una de las mayores entusiastas de la obra de la genial Denis con quien yo me haya encontrado, defendía la turbadora Trouble Every Day como la mejor propuesta para una hipotética ceremonia de iniciación. Sin embargo, quien escribe estas líneas creía haber identificado en White Material ese primer umbral que cruzar para adentrarse en el mundo denisiano. Varias razones, algunas de las cuales he querido desarrollar en este escrito, me inclinan, paradójicamente, por este último film. Aunque principalmente todo tenga que ver con el hecho de que White Material es un film que se erige limpio, claro, tremendamente luminoso y con completo respeto por parte de Denis a los paisajes de un África devastada por dentro a pesar de su resplandeciente belleza exterior. Un film que conserva esa fuerza hipnótica, cautivadora sin necesidad de excederse con ciertas propuestas formales y narrativas de anteriores trabajos de la realizadora. A veces, menos es más.

Mi opinión, que no haya malentendidos, nada tiene que ver con el hecho de encontrar en la última película de la directora francesa un texto más accesible, más entendible, podríamos decir, que también lo es. No debe malinterpretarse que identifico a una Claire Denis caída en la trampa del amansamiento por el paso del tiempo o por la presencia de una archiconocida actriz como Isabelle Huppert; trampa, cabe decir, en la que ya ha caído más de un célebre director anteriormente. Y no identifico lo anterior porque considero que White Material no acobarda las características habituales del cine de la directora francesa, sino que, en un gran ejercicio de constricción y pulso firme, depura y filtra uno de los estilos de narración y dirección más reconocibles en el cine contemporáneo europeo.

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SCHOLZ S. y SURMA H., Exceeding the limits of representation: Screen and/as skin in Claire Denis’ Trouble Every Day (2001), en Studies in French Cinema, vol. 8, núm. 1, 2008, pág. 10.

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