RESEÑA DE ‘IMÁGENES RESISTENTES. TEMÁTICAS, NARRATIVAS Y ESTÉTICAS DEL OTRO CINE ESPAÑOL’

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El Festival de Cine Europeo de Sevilla es, posiblemente, el mejor lugar hoy en día para estrenar una película independiente de alguna de las cinematografías nacionales dentro del territorio español. Con Málaga y Donostia mirando hacia un cine de autor más industrial, o por lo menos de presupuestos holgados, todos aquellos títulos que se sitúan en la periferia del mercado cuentan en la ciudad andaluza con un excelente escaparate que añade prestigio a sus propuestas. Para afirmar con tanta rotundidad algo semejante, hace falta analizar primero las causas por las que creemos que esto es posible. En este sentido, el jefe de programación del festival, Alejandro Díaz Castaño, enumera en el prólogo del libro Imágenes resistentes. Temáticas, narrativas y estéticas de él Otro Cine Español cuatro momentos que muestran la voluntad del festival de programar este tipo de cine.

1. “Durante la primera experiencia en 2012” con el actual equipo del festival, “organizado en poco más de cinco meses”, se sumaron a la sección oficial otras como Las Nuevas Ollas y su apartado de no-ficción. Esto posibilitó la entrada de varias películas españolas de este tipo, pero se quedaron fuera, “no sin dolor, algunos destacados títulos españoles de aquel 2012, como fue el caso, por poner un ejemplo paradigmático, de El jurado (Virginia García del Pino, 2012)”.

2. Resistencias se crea en 2013 para acoger “ese cine español realizado desde la más absoluta independencia”, donde entran títulos como Árboles (Los Hijos, 2013) o Un ramo de cactus (Pablo Llorca, 2013).

3. El Seminario ‘Otras narrativas de resistencia. Acercamiento al nuevo cine español’ se celebra por primera vez en 2015 –en colaboración con la Universidad de Sevilla– para fomentar “el encuentro entre estudiantes universitarios y los cineastas de la sección”.

4. La segunda edición del seminario coincide con la publicación del libro que estamos comentando, que recoge tres artículos académicos firmados por Sergio Cobo-Durán, Samuel Neftalí Fernández Pichel y Alberto Hermida, y nueve entrevistas con realizadores que pasaron por la anterior edición del festival.

¿Por qué es entonces necesario y pertinente publicar ahora un volumen sobre el Otro Cine Español? Los autores procuran analizarlo en detalle, pero nosotros daremos una versión más sintética: nos encontramos ante una de las generaciones más talentosas de la historia del cine español, que ha conseguido hacer películas comprometidas y low cost en paralelo con los debates sobre el lenguaje cinematográfico que marcan las tendencias actuales a nivel mundial, y que no acaba de obtener el debido reconocimiento. Esta etiqueta ha ido apareciendo en medios generalistas por empeño de algunos, pero hay que preguntarse si esto es suficiente. Una publicación como esta, presentada en el contexto de un festival como el SEFF, ofrece una primera aportación académica a este fenómeno que, sin duda, ayuda a la promoción de estas películas y cineastas. Todo suma, y por eso iniciativas como esta deben ser aplaudidas.

De todos modos, más allá de la superficie y de la auto-laudatio, es necesario preguntarse qué es el Otro Cine Español. Los tres autores del volumen intentan delimitar sus características en sendos artículos, de los que se deducen las siguientes constantes: autoproducción y dispositivos de filmación de bajo coste, posibilitados por las herramientas digitales; compromiso político en un contexto de crisis económica e institucional; y diversidad de estilos vanguardistas como resultado de la globalización cultural. Estos conceptos surgen del análisis de una serie de títulos proyectados en el SEFF 2015 que los autores emplean como casos de estudio, una circunstancia que, como ellos mismos reconocen, limita el alcance de su discurso. Esto explica que, en vez de proponer un conjunto más amplio, relevante o significativo, la antología de cineastas abordados se quede restringida a Luís Aller, Ramón Lluís Bande, Miguel Ángel Blanca, Eloy Domínguez Serén, Mauro Herce, Pablo Hernando, Sergio Oksman, Guillermo G. Peydró y Víctor Hugo Seoane. Esta selección, en la que todos los cineastas tienen algo que ver con el Otro Cine Español, se queda no obstante muy lejos de resultar todo lo representativa que debería.

Ingen ko på isen (No Cow on the Ice, Eloy Domínguez Serén, 2015)

Ingen ko på isen (No Cow on the Ice, Eloy Domínguez Serén, 2015)

Pensemos en el caso del Novo Cinema Galego, un fenómeno similar, relacionado e incluso integrado dentro del Otro Cine Español, que están presente en este volumen a través de Ingen ko på isen (No Cow on the Ice, Eloy Domínguez Serén, 2015) y Verengo (Víctor Hugo Seoane, 2015). Además de estos dos largometrajes, debemos mencionar también el caso del cineasta catalán Mauro Herce, director de Dead Slow Ahead (2015), vinculado al Novo Cinema Galego por su trabajo como director de fotografía en títulos como Arraianos (Eloy Enciso, 2012), O Quinto Evanxeo de Gaspar Hauser (Alberto Gracia, 2013) o Mimosas (Óliver Laxe, 2016). La obra de los directores de estas tres últimas películas, sin embargo, apenas se menciona en Imágenes Resistentes, como también ocurre con la de otros cineastas fundamentales para el Otro Cine Español como Isaki Lacuesta, Albert Serra, Andrés Duque, Carlos Vermut, Fernando Franco, Elías León Siminiani, Natalia Marín, Elena López Riera o Luis López Carrasco, entre otros nombres.

La contribución de este volumen es, por tanto, importante, pero quizás algo escasa. Seguimos a la espera de un libro que analice de forma más exhaustiva el trabajo de estos cineastas, y de que futuras ediciones de Resistencias sigan apoyando y difundiendo este tipo de cine. Esta opinión, de todos modos, tiene más de deseo que de demanda, porque los cineastas asociados al Otro Cine Español están desarrollando sus carreras en riguroso presente. En este sentido, el futuro –como bien saben los autores de Imágenes Resistentes– está aún por escribir.

Cineastas Resistentes en 2016

¿Cuáles son los principales parecidos y diferencias entre las películas programadas en Resistencias en 2015 y en 2016? ¿Ha habido alguna evolución? Lo primero que nos llama la atención es la ausencia total de mujeres entre las personas entrevistadas en este volumen, porque si publicasen un nuevo libro dentro de unos pocos meses seguro que podrían incluir a más de una: la selección de este año, sin ir más lejos, contó con piezas de Elena López Riera, Natalia Marín, María Cañas, Leire Apellaniz o Irati Gorostidi. Hace falta destacar que los trabajos de estas dos últimas cineastas, El Último Verano (Leire Apellaniz, 2016) y Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016), están construidos alrededor de la memoria, uno de los ejes temáticos del Otro Cine Español que identificaba Samuel Neftalí Fernández Pichel en su artículo. Estas memorias son, ante todo, memorias emocionales: por un lado, la memoria de un trabajo que se extingue –las proyecciones itinerantes en los cines de verano, un negocio que languidece en paralelo a la desaparición de las copias en celuloide– y por otro lado, la memoria de un paisaje en permanente mutación– el paisaje postindustrial del puerto de Pasaia. Memorias, en los dos casos, que implican un movimiento del pasado al presente, de la generación de los sujetos filmados a la generación de las cineastas. En esta misma línea, La película de nuestra vida (Enrique Baró, 2016), programada dentro de la sección Las Nuevas Olas, lleva aún más lejos este trabajo sobre la memoria al explorar el intersticio que conecta la ‘memoria encontrada’ con la ‘memoria inventada’, dos conceptos que también aparecen en el libro –en concreto, en el artículo firmado por Sergio Cobo-Durán– para hablar en ese caso sobre Verengo.

Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016)

Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016)

Otro de los ejes identificados por Fernández Pichel, el desplazamiento, es el tema central del largometraje La Substància (Lluís Galter, 2016) y del cortometraje New Madrid (Natalia Marín, 2016). Estas dos películas abordan desde diferentes perspectivas el fenómeno de la duplicación de lugares y topónimos en latitudes insospechadas, como la réplica china de Cadaqués en La Substància o los nueve pueblos norteamericanos llamados igual que la capital española en New Madrid. Galter, en el primero caso, fantasea con la posibilidad de trasvasar la esencia del pueblo catalán a Kadakaisi, su perturbadora reproducción en Extremo Oriente, fusionando ambos lugares en el montaje e incluso haciendo que algunos personajes aparezcan alternativamente en uno o en otro, como si viajasen en el espacio-tiempo a través de un agujero de gusano. Marín, por su parte, representa esos nueve pueblos norteamericanas como un único no-lugar, en donde la repetición de tramas urbanas y tipologías arquitectónicas anula cualquier posibilidad de individualización. El desplazamiento, por tanto, no sólo es espacial en estas películas –de Cataluña a China y de Madrid a Norteamérica– sino que es, sobre todo, un desplazamiento de sentido: del sentido de estos topónimos en la Península Ibérica, en donde dan nombre a dos lugares singulares, hacia el sentido que desarrollan en ultramar, una vez convertidos en no-lugares intercambiables.

La genealogía, por último, el tercer eje identificado por Fernández Pichel, se revela de forma explícita en la secuencia central de Los Mutantes (Gabriel Azorín, 2016), en la que varios profesores de la ECAM comentan los trabajos de sus alumnos. Algunos de estos profesores son cineastas adscritos al Otro Cine Español, como Eloy Enciso o Sergio Oksman, de forma que la película de Azorín revela una lógica de retroalimentación intergeneracional: cada nuevo cineasta tiene a su disposición los modelos que representan sus profesores, así como los referentes que guiaron a su vez la obra cinematográfica de sus propios profesores.

Algunas de las características expuestas en Imágenes Resistentes reaparecieron en películas programadas este año en Resistencias, sin duda, mientras que los nuevos trabajos de alguno de los autores analizados en el libro, como Vida Vaquera (Ramón Lluís Bande, 2016), programado en Las Nuevas Olas – No Ficción, ratificaron la vitalidad de la selección del año anterior. El SEFF 2016 ha servido para constatar, por tanto, que el Otro Cine Español existe, resiste e insiste, reafirmándose en algunas de sus constantes y ofreciendo nuevas aportaciones. Imágenes Resistentes funciona así como una primera aproximación a estas películas y cineastas, a la que esperamos que le sigan nuevos textos que nos ayuden a identificar y comprender mejor las formas, discursos y relatos de este tipo de cine.

32-imagenes-resistentesImágenes resistentes.

Temáticas, narrativas y estéticas del Otro Cine Español

Sergio Cobo-Durán, Samuel Neftalí Fernández Pichel y Alberto Hermida (coords.)

Editorial: Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla

Páginas: 198

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