CANNES 2018 EP. 11: NURI BILGE CEYLAN APURA SUS OPCIONES PARA LA PALMA DE ORO

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La última de las películas en competición este año fue The Wild Pear Tree (2018), del turco Nuri Bilge Ceylan, que ya ganó la Palma de Oro y el FIPRESCI con Winter Sleep (2014) y que aquí vuelve a presentar un serio contendiente. La película hace gala una vez más de un ritmo pausado y sutiles conversaciones que esconden siempre dobles sentidos, en la vuelta de un joven escritor a su tierra tras estudiar fuera. Ahí tiene que hacer frente a un padre que está arruinando su vida con el juego, lidiar con la incapacidad para formar una vida con la muejr que lo atrae y, en definitiva, aprender a vivir consigo mismo ante una sociedade que le resulta ajena.

Se comporta este chico coma una suerte de superhombre que estuviese por encima de todas las incoherencias de su pueblo, como puede ser la tensión entre una vida laica u otra marcada por valores religiosos. Turquía es la frontera de dos formas de comprender el mundo, a caballo entre la tradición judeocristiana y la musulmana. Un interesante plano secuencia en el que el protagonista discute con unos imanes del pueblo condensa en cierta medida estas tensiones que el filme pone sobre la mesa, resultando en radiografía de un pueblo a través de la ficción.

La empresa tiene algo de dostoievskiano y, en esta vertiente literaria en la que se juega también con la idea del libro que escribe el chico, pudiendo ser algunas de las secuencias ficcionalizaciones de su propia vida, se hermana en buena parte con el dispositivo de Burning (Lee Chang-dong, 2018), a través del cual tanto Ceylan como Lee entregan notables películas.

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Deseos para los galardones

Será difícil que Ceylan repita en el palmarés, pero sí nos gustaría ver a Burning coronada, ya que la consideramos la mejor película de la sección oficial, esa que no nos suelta días después, que va creciendo en nuestro interior y nos invade en la vigilia. La tenemos pegada en cuerpo y alma desde que la vimos. Ha invadido nuestros sentidos y mente.

La que parece que va a rascar algo es Alice Rohrwacher, en una edición marcada por la reivindicación de la mujer y la lucha por la conquista de la igualdad. Su Lazzaro felice (2018) seguramente sea la película más arriesgada de toda la competición, por lo que aplaudiremos que le caiga la Palma o el premio a la mejor dirección.

Guion para Hirokazu Kore-eda por Shoplifters (2018) sería reconocer la vuelta del japonés a su estilo más depurado y, dado que es un filme más bien de corte clásico que destaca por su narrativa, este es el galardón adecuado. Otras películas que nos gustan, pero que vemos lejos del palmarés, son Asako I & II (Ryusuke Hamaguchi, 2018), Le livre d’image (Jean-Luc Godard, 2018) y Three Faces (Jafar Panahi, 2018), y es que no puede entrar todo en los galardones.

Con más opciones parte la notable Zimna wojna (Cold War, Pawel Pawlikowski, 2018), con la actriz Joanna Kulig pudiendo ser premiada, en contienda con Zhao Tao por Ash is Purest White (2018). Aunque nos parece la película más floja de Jia Zhang-ke, no es el sentimiento general, y el galardón a Tao sería un reconocimiento a una comprometida carrera con el realizador chino.

Quien suena mucho estos días para la Palma u otros premios es Spike Lee. El compromiso político de Blackkklansman (2018) ayuda sin duda a la película, que nos parece una crítica demasiado evidente al resurgir del racismo en la era Trump, pero no nos molestaría que se llevase la Palma. Es una película bien acabada y que ayuda a visibilizar una importante problemática social. Preferimos que el jurado tire por el cine y no por lo políticamente correcto, pero si lo hacen, tampouco nos vamos a enfadar.

Los galardones de Una Cierta Mirada ya se conocieron y han salido reforzadas de aquí Border (Ali Abassi, 2018) y Girl (Lukas Dhont, 2018). Desde la crítica estamos de acuerdo en resaltar esas, hay mucho consenso, por lo que creo que todo el mundo está contento con el palmarés. La guinda sería que el jurado FIPRESCI reconociese esta tarde a Bi Gan por su excelente Long Day’s Journey Into Night (2018) y ya hablaríamos de un pleno.

En la Quincena se llevaron los premios Climax (Gaspar Noé, 2018) y En liberté! (Pierre Salvadori, 2018). Nos hemos perdido las dos, pero compañeras en las que confiamos están de acuerdo en trasladarnos que son grandes filmes, de lo más destacado junto con Mandy (Panos Cosmatos, 2018), que también se llevó premio. De justicia es también el reconocimiento a Diamantino (Gabriel Abrantes & Daniel Schmidt, 2018) en la Semana, filme que seguiremos defendiendo a riesgo de quedarnos solos entre la crítica. Ha sido de las cintas peor puntuadas en esta edición. Para mé va en la línea de deconstrucción de nuestra cultura popular de Spring Breakers (Harmony Korine, 2012), pero por algún motivo aquí no se ha apreciado la misma genialidad.

Esta noche se conoce el palmarés de la oficial. Mañana haremos un análisis del mismo e identificaremos las tendencias más relevantes que hemos advertido en esta edición del festival de Cannes.

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