RÓTTERDAM DÍA 3: LOS NIÑOS NO SOMOS TONTOS… LOS YAKUZA SÍ.
Treinta minutos, ese es el tiempo que me lleva recorrer la distancia desde mi piso hasta el Pathé, el multicine donde se proyectan las películas para la prensa y los delegados de industria por las mañanas. Es una media hora que atesoro y que me sirve de preparación antes de los visionados. Sigo un ritual fijo, como si fuese el supersticioso pateador de un equipo de fútbol americano, y que consiste en un café en la estación central y un croissant. Luego un cigarro y estoy... Ler máis







