FESTIVALES DE CINE: EL ESTADO DE LA CUESTIÓN (IV)

Cuarta parte

Ruptura o continuidad

Josetxo Cerdán: Cuando a mí me ofrecieron la dirección artística de Punto de Vista la oferta fue muy clara: entre tres y cinco años de plazo. 2013 será mi cuarto año al frente del evento (tres festivales más un seminario, realizado este pasado 2012 por la famosa crisis como actividad alternativa) y el último. Así que el acuerdo se va a cumplir según lo pactado. Sinceramente, para mí el hecho de que la oferta incluyese un deadline era lo mejor que podía pasar: sabía que tenía un tiempo para desarrollar mi propuesta y, aunque luego las cosas han variado, creo que saber cuál era el periodo establecido me ayudó a tener una hoja de ruta, modificable, pero en principio con un recorrido y unas etapas claras. Cuando hoy miro algunas de las declaraciones que hice cuando accedí al puesto me parece que no lo hemos hecho tan mal, a pesar de los pesares.

En el caso de Punto de Vista, en donde hay una clara separación entre el trabajo de dirección artística y el de dirección ejecutiva, no hay duda de que se espera que cada nuevo director aporte su perfil al festival. En mi caso la labor no era nada fácil, ya que Carlos Muguiro, el primer director artístico del festival, había hecho una tarea muy encomiable que los cinéfilos de Pamplona y de fuera de la ciudad todavía recuerdan. Mi idea del cine documental no dista mucho de la de Carlos, pero desde luego hay matices han ido surgiendo con el tiempo…

Me parece que es difícil pensar en un cambio radical, sin un periodo de adaptación, de transición. Evidentemente, cuanto más joven es un certamen, más fácil es innovar y realizar cambios, porque está menos asentado, menos arraigado. Javier hablaba de la exigencia de su público y, aunque todos los públicos son exigentes, cada uno a su manera, me parece que a lo que él se refiere es a una socialización del festival que, desde luego, va a impedir (o al menos va a protestar mucho) si se realizan experimentos extraños con su programación.

José Luis Cienfuegos: Me parece que los directores / programadores podemos aportar mucho a la línea de un festival ya consolidado: la diferente concepción que tiene Àngel Sala del fantástico cuya mejor prueba es ‘Nuevas Visiones’, la inteligente manera de Angulo apuntalando en tiempos de crisis las fortalezas de las que goza Seminci, la respetuosa transición de Muguiro a Cerdán construyendo un Punto de Vista de una credibilidad irrenunciable o la admirable resistencia de Cines del Sur a pesar de la lamentable reducción de ayudas.

Dado que es bien conocido el trabajo que se hizo en Gijón, de construcción de una identidad radicalmente diferente a la que existía antes del 95 y que funcionaba tanto de público como de crítica, yo preferiría centrarme en el Festival de Sevilla, en donde trabajamos a partir de las siguientes premisas a la hora de desarrollar un festival especializado:

– Fortalecimiento de las importantes alianzas que ya existían (caso de la Academia de Cine Europeo).

– Conseguir la implicación del público y que continuara ‘creyendo’ en el festival (a eso han contribuido enormemente los Q&A).

– Sacar provecho a esos directores e instituciones que ‘querían estar’ en la nueva aventura que era el festival de Sevilla 2012.

Digamos que se intentó ser respetuoso con la (corta pero intensa) historia del festival y el buen trabajo realizado por los anteriores directores, pero a la vez aportar elementos novedosos.

La cineasta francesa Agnès Varda en el pasado Festival de Sevilla, en donde su obra foi objeto de una retrospectiva.

Mujeres al frente de festivales de cine

Javier Angulo: Yo conozco algunos casos concretos, como el de la directora del Festival de Tarifa (si no me confundo) o la que era gerente (y tenía mando) durante años del Festival de Ourense, pero la verdad es que no abundan las mujeres al frente de festivales, como tampoco en la crítica de cine en España (hay más en la información, pero no en la crítica). Tampoco entiendo por qué una mujer realizadora tarda dos o tres veces más tiempo que un director varón en ‘levantar’ una película. No entiendo las razones, sinceramente, a no ser por la posición dominante que cultural y socialmente existe en España en favor de los hombres. Creo que lo harían muy bien; tienen sentido común y prudencia cuando hace falta, y también pueden ser las más lanzadas y valientes.

Yo tengo la fortuna de estar rodeado de mujeres desde que llegué en 2008 a SEMINCI. Casi todas ellas ya estaban desde la época de Fernando Lara, y gracias a ellas estamos a flote, sin perder ni el sentido ni las ‘esencias’ de lo que fuimos y queremos ser. Mi directora adjunta se llama Denise O´Keefe, la responsable de comunicación es Luisa Carbajosa, quien lleva prensa del festival es Sandra Bensadon, la relaciones públicas es Eva Calleja, la gestión de cine está en manos de Carolina Martínez y la gestión de invitados es cosa de Blanca Visa. Alguna de ellas podría sustituirme sin problemas, y pienso en Denise, por ejemplo.

José Sánchez-Montes: El equipo de Cines del Sur es casi 100% femenino, salvo el director y los programadores, que han sido mayoritariamente masculinos. No sé por qué se da esa circunstancia (ni la primera ni la segunda) y la verdad es que no creo que haya una discriminación en ese sentido. Al menos yo no la hago, ni me fijo en el sexo de alguien para contratarla/o. Seguro que muy pronto habrá muchas más mujeres que hombres en la dirección de los festivales, lo que los hará mejores y más sensatos.

Josetxo Cerdán: La cuestión de género en los festivales va más allá de tener o no mujeres en el equipo: en realidad creo que esas mujeres están en todos los equipos, lo que ocurre es que ciertos lugares (como la dirección) sólo parecen accesibles al sexo masculino (y sí, siempre encontraremos excepciones, pero eso no sirve para ocultar una realidad). Por otra parte, bien es verdad que esa no es una situación que afecte únicamente al mundo de los festivales, sino que está tristemente extendida en muchos otros aspectos de la sociedad española, y de manera muy preocupante en los espacios de la Cultura (ahora sí, con mayúsculas). Que el mundo del cine sigue funcionando con unos códigos completamente masculinos es innegable, y que cuando se aborda este tema acostumbramos a mirar para otra parte, también. A mí me preocupa más lo segundo que lo primero.

Cine Retiro, uno de los espacios en donde se celebra el Festival de Sitges.

El futuro de los festivales. Internet y las plataformas digitales

Àngel Sala: Las plataformas de internet permiten una mayor accesibilidad de público, prensa e industria a la programación de un festival, y también son una herramienta interesante para los jurados. Es un complemento extraordinario para los festivales establecidos, y un modo eficaz de crear nuevos eventos más especializados.

Sin embargo, los festivales con trayectoria no se pueden deslocalizar, pues el lugar de celebración va unido a una especial liturgia que hoy en día, dada la poca personalidad de los circuitos de exhibición, resulta imprescindible. Hay que introducir todos los elementos virtuales porque si no te anquilosas peligrosamente, pero eso sí, dimensionándolos según proceda en cada festival.

Javier Angulo: Creo que estas plataformas son relativamente útiles, un nuevo instrumento que puede facilitarnos el trabajo en algunos casos. Por ejemplo, yo las uso para ver alguna película antes de ir a un festival en donde tengo una cita nada más llegar con la gente de esa película, o cuando sé que no voy a poder verla a la hora programada. También las uso al terminar un festival para ver las películas que me he perdido. Pero, definitivamente, a los festivales habrá que seguir asistiendo ya que, en mi opinión, son un inmejorable punto de encuentro de profesionales, donde intercambias experiencias, cambias ‘cromos’ sobre películas que has visto con otros compañeros, te enteras de la producción del año (sobre todo a quienes, como yo, les interesa ver películas en el mercado, en donde tienes una oferta de entre 80 y 100 al día) y de lo que viene, donde se comparte mucha información, donde (sobre todo en Cannes) te haces idea de por dónde van los gustos y tendencias del año o de los próximos años.

Además, me gustan los festivales porque en ellos veo gente distinta en las salas de cine; me gusta ver y escuchar a la gente, lo que queda del acto social y cultural que fue durante décadas la proyección de una película. Desde mis tiempos dirigiendo Cinemanía, siempre huí de las proyecciones para periodistas. Me gustaba (y me gusta) ver proyecciones con el público en donde, a parte de tu criterio sobre una película, recibes otras pistas interesantes: esas toses nerviosas, esa gente que se remueve en sus asientos en un momento determinado, esa risa a destiempo, esos suspiros, esas lágrimas, esos abandonos… A mí, como programador, me ayudan mucho a confirmar (o a echar por tierra) el efecto que creo que una película puede producir en el público de mi festival.

En fin, que mientras existan los festivales con mercado (donde puedes encontrar joyitas que, por lo que sea, no están en las secciones en competición o paralelas), mientras tengamos medios para visitarlos, y a los festivales vayan gentes interesantes con las que aprender, no sustituiré los festivales por las plataformas.

Àngel Sala: Como reflexión final diré que, pese a todo y como sea, prevaleceremos, porque si todo se reduce hasta la casi extinción y un día la coyuntura vuelve a ser favorable, entonces no habrá nada, sólo un erial, y eso si será el fin. No podemos rendirnos: el cine está vivo y la capacidad de los creadores intacta, así como la del público, en el sentido de recibir, debatir y ejercer ese sagrado derecho de la opinión en el marco de una diversidad cultural, artística, en definitiva, las bases del diálogo que algunos parece que quieren dilapidar. Por mi parte, y creo que por la de todos, lo tendrán muy difícil.

Algunos de los cineastas participantes en el pasado Festival de Sevilla: Eloy Enciso (director de 'Arraianos'), Carlos Esbert (productor de 'Arraianos'), Elias León Siminiani (director de 'Mapa') y Hammudi Al-Rahmoun Font (director de 'Otel.lo').

Josetxo Cerdán: No voy a decir nada que no se haya dicho ya. Un festival es un acto social (cinéfilo, festivo, formativo) y Internet es una actividad privada. Algo no casa. Desde luego, Internet nos facilita mucho la vida para recibir y ver películas, antes, durante y después de los festivales… pero esto también lo podemos leer al revés: nos la complica, porque siempre estamos en disposición de ver más películas, hay más títulos accesibles, etc, etc, etc.

A mí algo me dice que todavía no está hecho el encaje entre el mundo de los festivales y el de Internet, pero llegará un día en que eso suceda: alguien tendrá una brillante idea y todos la copiaremos después (iniciativas como 4+1 de Mafre podrían apuntar alguna cosa en desarrollos posteriores en esa dirección). El tiempo dirá, pero creo que muchas veces el debate sobre Internet (dentro y fuera de los festivales) está sobredimensionado.

José Luis Cienfuegos: Internet es una útil herramienta de trabajo y un buen complemento, pero nada más. Siempre he dicho que un festival que lleva el apellido de tal o cual ciudad no puede celebrarse al margen de la misma. Todos creemos en un festival como punto de encuentro, de trabajo, desarrollo de proyectos… Internet es muy útil para los nuevos caminos del audiovisual pero no puede de momento cubrir huecos como el innegable impacto económico en el ámbito local. Colectivos como Zemos 98 o “lacasinegra” trabajan en esa dirección pero creo que estamos hablando de cosas diferentes.

Para terminar, me da la impresión de que hemos dejado por el camino, o pasado un poco por encima, de cuestiones como lo fundamentales que estamos siendo ahora los festivales a la hora de la circulación de cierto tipo de cine, toda vez que se ciernen sombras tenebrosas sobre la libertad y la capacidad de programación de las filmotecas, y los distribuidores independientes se ven cada vez más mediatizados a la hora de adquirir para estreno en salas películas de unas temáticas muy determinadas, dirigidas a un determinado tipo de público. Los festivales seguimos siendo entonces una tabla de salvación y una plataforma de conocimiento esencial.

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